domingo, 1 de septiembre de 2013

Ritmica Evolution - PARTE 3 - Primer año de aparato

Llega setiembre y con este mes, la vuelta más deseada, y no el cole… sino la rítmica!
El primer día de entrenamiento, la entrenadora me da un aro. Y me enseña 4 cositas y me dice que esta temporada “toca aro”; eso significa que la coreografía de competición se realiza con este aparato.

Yo, muy feliz, porque al fin he cumplido la edad para poder competir con un aparato en la mano, me dedico al 100% al aparato y no paro de entrenar para que me salga súperbien ya que el aro es uno de mis aparatos preferidos.
Tras meses entrenando, llega una “ayudante de la entrenadora”, llamada Georgina. Al principio muy callada, y poco a poco le vamos cogiendo confianza. Ella me empieza a montar el ejercicio de la competición para que yo pueda ir entrenando, y yo, muy ilusionada empiezo a entrenar mi montaje. Me enseñan la música del ejercicio, el maillot, todo se encara a que voy a competir en individual.


Un día, al llegar al entrenamiento, veo dos chicas altas al lado de Georgina. Son dos chicas de otro club (Club Rítmica Salou) que ha cedido a dos gimnastas a nuestro club para poder realizar un conjunto Infantil de Aro. Se me cae el mundo encima. Adiós individual. Adiós todo entrenamiento. Adiós la ilusión de participar como individual en los campeonatos catalanes.

Como no hay mucho tiempo, se adapta mi montaje de individual (la música, sobre todo) al conjunto. Al principio se nos hace extraño, 3 niñas ya nos conocemos pero han venido 2 nuevas de otro club para “supuestamente” ayudarnos con el conjunto. La verdad, es que al principio no nos hace mucha gracia, ya que todas queríamos ir a nuestra bola e ir practicando cada una a su ritmo, y ahora peor todavía si vienen dos chicas nuevas a las que no conocemos de nada, y encima a montar deprisa y corriendo un ejercicio de conjunto.

Poco a poco, y dicen que el roce hace el cariño, nos vamos conociendo y entablamos una pequeña amistad, al menos, de cara a la competición. Se nos ve unidas, fuertes, con confianza entre nosotras y con nosotras mismas, y con ganas de sacar un conjunto fuerte para los primeros campeonatos de Catalunya a los que voy a participar, y encima con un aparato como es el aro entre mis manos.

Recuerdo perfectamente cuando la entrenadora nos mostró el maillot. Vaya caras pusimos todas. Era “HORRENDO” no nos gustaba nada, parecíamos PAYASOS. (Encima estábamos en una edad un poquito tontita, pues como para meternos topitos). Sinceramente, a mí no me disgustaba para nada, lo veía superespectacular, original y divertido. Mis compañeras me odiaban cada vez que decía que “No era tan feo”.
Una anécdota: La entrenadora nos dijo que como no paráramos de quejarnos, haría un maillot de cuello alto, sin mangas, sin falda, sin lentejuelas, con tres cachos de telas entallados en líneas verticales gordas: una línea gris, otra verde moco y otra marrón caca. Así que inocente de mí, no volví a quejarme más de maillots ni historias. (Qué inocente era…)

Entrenando todas, sabiendo que el ejercicio podía ser espectacular si salía perfecto, y con muchas ganas de enseñarlo a toda Catalunya, nos presentamos a las competiciones comarcales, arrasando con todos los demás conjuntos y fuimos directamente a la final de Catalunya, aunque antes pasamos por el territorial y también pudimos arrasar contra todo contrincante. Siempre clavábamos el ejercicio, lo hacíamos con mucha ilusión y ganas, y en poco tiempo habíamos entrenado muchísimo.
Finalmente, en el campeonato de Catalunya, ya confiadas y creyendo que íbamos a ganar y a volver a arrasar…
Salimos a pista. Hacemos el primer paso, que era, que una compañera, des de una diagonal de la pista, lanzaba el aro sin mirarnos, hacia atrás, a una cestita que las otras  4 gimnastas teníamos preparada con nuestros aros para que justo cayera el aro lanzado. PERFECTO. Todo el mundo alucinaba. Pero es que después, entre las 4, con esa cestita, balanceábamos entre todas los 4 aros y le devolvíamos por el aire el aro a la otra compañera, y hablo de una punta de la diagonal de la moqueta a la otra. PARA UN NIVEL TAN BAJO DONDE COMPETÍAMOS, ¡¡¡ERA ALUCINANTE!!! Pues creídas de nosotras, que con lo perfecto que había tirado la compañera el aro dentro de nuestra cestita, nosotras mandamos el aro fuera de pista directo, controlamos mal y se fue… y la compañera corriendo fuera de pista detrás del aro. Pues a partir de ahí ya sabíamos que no podíamos hacer nada.

La sorpresa estuvo cuando nos llamaron para subir al segundo escalón del podio, ¡PUES CONTENTÍSIMAS ESTÁBAMOS! Sabíamos que si no hubiéramos fallado teníamos el oro, pero son riesgos que han de asumirse en la rítmica y que pueden pasar, y riesgos que están ahí, y que a la mínima, todo el esfuerzo se va al carajo… así que a aceptarlo y a saborear al menos, la plata!
Esa temporada recorrimos toda Catalunya porque habían muchas competiciones, unas paralelas a otras, y entonces podíamos optar a muchos oros.

Estaban las competiciones de la federación Catalana, y habían Copas y otras celebraciones de clubs privados. En todos arrrasamos. Estábamos encantadas, con ganas de seguir entrenando y esforzándonos por superarnos a nosotras mismas y demostrar lo buenas que éramos. Pero acabaron las competiciones y con ellas, la temporada, y tocaba descansar, ¡hasta el setiembre siguiente!

2 comentarios:

¡Deja tu comentario aquí, gracias!